lunes, 27 de abril de 2015


Descripción de mentira:
La mentira: si la persona tiene buena conciencia, la viva con zozobra, con miedo a que la descubran, causando tristeza en el camino en que la dice, y temor hacer descubierta y si uno es buen cristiano, con temor por a ver ofendido a Dios o al prójimo. Con la mentira nos hace más daño a nosotros mismos y a la sociedad, la mentira es una fuente de inseguridad y el que la dice vive en un temor continuo de ser descubierto, la mentira daña al oyente, causa un estado de temor y sus frutos son indecibles.

Los elementos esenciales de mentira:
El primer elemento es defender el interés y egoísmo de la persona que la dice, sin importarle el daño el daño que produzca en los que la oyen.
Segundo elementos: será más o menos dañina según las personas que la oyen.
Tercer elemento: puede causar pérdida de los valores intelectuales, religioso, y morales haciendo un grave daño a los oyentes.

Experiencia
Cuando es descubierta la mentira apareciendo la verdad produce efectos fatales: como la pérdida la conciencia del respeto a la autoridad y a los semejantes causando a los más graves daños, muy difícil de ser reparados.
El mentiroso se pierde todo respeto tanto a la persona a sus afirmaciones y a sus hechos, y si algunas veces dice la verdad ya no se le cree, pues por la pérdida de los valores.
      


jueves, 23 de abril de 2015

Segunda vivencia del silencio: Sala comunitaria

Segunda vivencia del silencio
Oscar Ramírez

Lugar: sala comunitaria.
Seminario Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, 12 calle 1- 61, Zona 1, Ciudad de Guatemala.  

Decisión: elegí este lugar, porque en una ocasión que llegué a las diez de la noche  percibí que  era bastante tranquilo y los ruidos externos eran menos que en otras áreas de la casa.

Vivencia: realicé la vivencia el miércoles 22 de abril, de 9:03 pm a 10:35 pm, es decir hora y media.
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Llegué a la sala y verifiqué que no había nadie viendo televisión ni leyendo el periódico, etc. entonces, coloqué un cartel en la puerta, con la siguiente leyenda: “experiencia de silencio, favor no entrar”, para evitar que algún compañero o sacerdote interrumpiera mi experiencia.
Mire el reloj, eran las 9:03 pm, me quité los zapatos para estar cómodo, busqué un sillón y me senté, respiré  y exhalé tres veces de manera profunda para poder concentrarme mejor.  Sentía  palpitar mi corazón, mi abdomen se contraía por la respiración. Poco a poco sentí que me iba relajando. El ambiente era tranquilo, sentía paz a mí alrededor, no sentía prisa por nada. Al principio no escuché nada, pero si oía algunos ruidos, sin entender qué eran. Como a los diez minutos de la experiencia, empecé a distinguir algunas voces, por su tono supe que eran de los compañeros, pero no escuchaba que decían, tampoco hice el esfuerzo para escuchar, no quería forzarme, sino dejar que todo fuera paso a paso. En un momento me di cuenta que estaba pensando en la tareas, en mi familia, etc. y me concentré nuevamente en la experiencia.

Empecé a escuchar el ruido (posiblemente) de un camión, los vidrios de las ventanas temblaron (es normal en esa sala), y sentí que mi cuerpo se estremeció en ese momento. Cuando me percaté estaba pensando en el (primer) temblor que viví en la capital (2012), nuevamente, regresé a mi vivencia. Después de ese ruido vino un momento de tranquilidad, mi cuerpo estaba relajado, liviano y atento a lo que pasaba. Mis oídos se fueron agudizando cada vez más, en un momento distinguí la voz de un compañero del Propedéutico, que  pasaba por allí. De repente escucho el ruido de unos pasos en la planta de arriba y el temblor de la casa (es normal que si alguien camina fuerte en el segundo piso, en la sala se sienta el temblor). Ese ruido y temblor lo escuche en varias ocasiones y cuando eso sucedía, sentía como una energía recorría mi cuerpo y me estremecía, me sacaba de mi estado de tranquilidad y me ponía en alerta.

Mire el reloj y eran las 9:36 pm, decidí cambiarme de sillón, me senté por una esquina de la sala, seguí con la vivencia. Nuevamente pasó un camión, los vidrios se estremecieron y traté se seguir con mis oídos el ruido del camión, cuando ya no escuché el ruido pude sentir un vacío, fue un instante de quedarme como a la espera. Desde ese momento cuando escuchaba el mismo ruido trataba de seguirlo y sentía la misma experiencia, era algo así como si tienes una cosa en la mano y se te escapa de repente sin saber cómo, y sentía como esos segundos parecían eternos. También me di cuenta que, cuando seguía el sonido retenía el aire más tiempo.

A las 10:15 pm decidí acostarme en uno de los sillones. En algunos instantes no se escuchaba nada, de repente escuchaba el sonido de algún vehículo que pasaba por la calle. El ambiente que reinaba en la sala era de tranquilidad, calma, de sosiego.  Estar acostado me provocó sueño, así que, decidí sentarme nuevamente. Estaba con los ojos cerrados y empecé a pensar en lo que hice en la mañana, en el posible examen en la clase de Filosofía de la religión, y traté de volver nuevamente a la vivencia. Cuando tomé conciencia nuevamente de la vivencia, puedo darme cuenta que unos compañeros estaban hablando fuerte, cerca de la puerta de la sala. Seguí unos minutos más,  me levanté y miré el reloj eran las 10:35 pm. Decidí dar por terminaba la vivencia y me dirigí a mi habitación para escribir mis notas.

Variación imaginativa:
¿Será posible vivir el silencio a la misma hora en una discoteca? Considero que ni el ambiente es propicio, ni yo estaría en las condiciones para vivirlo. A pesar del esfuerzo, sería difícil por la cantidad de ruidos externos y porque mi cuerpo y mente estarían no estarían en la capacidad de concentración, mi atención estaría centrado en la música, las personas, bebidas, etc.

También me surgió la duda, aun en la misma sala, pero si llegaran mis compañeros u otras personas, y encendieran la televisión, escucharan música o simplemente hablaran y rieran. Aun así ¿podría vivir el silencio?  Considero que tampoco, porque para vivirlo se necesita tanto del lugar, como de la o las personas, ambos deben estar en las condiciones. El ambiente en lo posible debe proveer calma y quietud y la persona estar en la disposición de querer vivir el silencio.

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Después de vivir esta experiencia puedo decir, que el silencio es apertura a escuchar sonidos, voces, ruidos, etc., que regularmente oímos pero no los escuchamos, o  no les prestamos atención. El silencio necesita concentración del cuerpo y mente, porque ambos se agudizan ante los sonidos. El silencio interior es muy necesario, porque me pude dar cuenta, que si mi mente divaga, pierdo la verdadera vivencia del silencio, porque oigo pero no escucho nada. Cuando escuchaba los ruidos de los camiones que pasaban, también comprobé, que el silencio se vive mejor después del ruido, porque queda ese vacío, que aunque solo son unos segundos, se queda una experiencia de sosiego.


El silencio es un estado, que es estimulado por la mente y propiciado por el contexto que me rodea. En el caso de la sala, ésta propiciaba un ambiente de paz, tranquilidad y quietud. Mi cuerpo y mente estaban en la disposición de vivirlo. Fue una pausa en mi diario vivir, dejar a un lado las tareas, dejar de pensar en mi familia, en la muerte de mi hermano René, etc. Aunque tampoco se puede dejar de pensar, porque la mente no se queda quieta, si logré en la mayor parte concentrarme en mi vivencia, y darme cuenta de cómo mi cuerpo respondía y se agudizaba ante los sonidos. 

miércoles, 22 de abril de 2015



El día domingo de ramos, me propuse hacer mi experiencia de demonología partiendo de la utopía del reino, desde el seguimiento de la preparación de la gran fiesta esperada de la resurrección, está a partir del jueves hasta el sábado de gloria que saldrá la procesión del resucitado. En la cual observaré las reacciones emocionales y corporales, tomando en cuenta la relación con los hermanos y hermanas que estén junto a mí, para ver las reacciones de ellas también y estas relacionarlas con las mías.
El domingo de ramos me propuse el hacer la experiencia fenomenológica, a partir del trabajo en conjunto con la gente del sector que acompaño, unidos por la paz, durante los días jueves viernes y sábado específicamente en los momentos de la preparación a la espera de la resurrección, el día jueves llegué muy motivado con muchos deseos de ver la iglesia abierta, al estar fuera del templo lo primero que me vino a la imaginación es el ver al resucitado en su anda y la gran cantidad de personas acompañando y eso inmediatamente me dio alegría, tanto que llegó un hermano Luis y me dijo fray cómo está? Me quedé en un espacio donde aún seguía con  esos sentimientos y luego le dije ah sí hermano, muy bien solo pensando en la resurrección ya. 


Lo novedoso en ese momento que no me quedé con esas emociones o deseos, sino que aproveché a compartirlo con el hermano y al ver la reacción del hermano puede sentir más confianza y seguridad de lo que estaba pensando y viviendo en mí, así durante estos días fui sintiendo esa fuerte vivencia donde cada vez que éramos más los que se estaban uniendo para lograr realizar lo que habíamos organizado, me iba sintiendo con mucho ánimo y dentro de este estar pude percibir que el contacto con la gente me llenaba, me motivaba, ese deseo de ir haciendo cada vez más y más , porque hay dentro de mi algo como un vacío que necesita ser llenado pero no se logra, pero a la ves surge una gran esperanza que me motivaba a continuar, al ver las hermanas y hermanos que también se estaban gozando y pensando en vos alta sus emociones y alegrías, eso lo relacionaba con lo que estaba sintiendo  era igual. 


Estas mismas reacciones pude continuar sintiendo durante los tres días y el día de procesión con la anda del resucitado fue con mayor intensidad, por los gritos de la gente de alegría porque cristo había resucitado, una frase que resonaba en mi durante la procesión era cuando decían viva cristo rey, y estamos alegres porque cristo venció y su muerte no fue en vano, inmediato lo relacioné con todo el proceso de seguimiento que verdaderamente ha sido una utopía, donde vamos avanzando pero no llegamos a la meta, sim embargo vale la pena seguir luchando, con la esperanza de algo mejor cada día.


Conclusión, relacionando mis reacciones de alegría por la adrenalina que provoca el estar junto con la gente y ver la respuesta positiva de las mismas, provoca en mi escalofrió, pero a la ves el deseo de continuar animando y haciendo ver que si es posible el reino de Dios, que todo lo que estamos viviendo y sintiendo es parte de ese reino, pero que aún falta que hacer, cada día más y más, esto por la sensación que siento a veces de insatisfacción al ver que falta más por hacer, aun siendo consiente que es algo inagotable, que satisface y cada día hay en mi esa chispa de la utopía, pero también consiente que hay momentos donde se vuelven relevantes, allí con mayor intensidad hay ansiedad, deseos, de continuar y avanzar motivando a la gente con mucha fe y esperanza la importancia de continuar el camino.


Experiencia Fenomenológica de mi experiencia pre operatoria.
Situación: Operación de la vesícula programada desde hace dos meses y pospuesta una vez.
El día Lunes 13 de Abril me dirigí hacia la antigua, me toco ir solo, llegué a la Antigua como a las siete de la noche, mientras caminaba hacia el hospital, dormí temprano.
El día 14 de abril me desperté muy de mañana, a las 5 am debía estar en la sala de espera, llegue, me senté y aún no habían abierto  las puertas del hospital, mientras estaba sentado rezaba para que todo saliera bien, mientras miraba entrar a las enfermeras, me puse inquieto, llevaba una hora esperando y entonces me puse de pie, comencé a caminar a lo largo del pasillo y me di cuenta que tenía Largas las uñas, empecé a “comérmelas”.
Seguía caminando mientras el pasillo se ponía cada vez más lleno, tenía todos los papeles en mi mano y estos a causa de la sudoración, se deterioraron un poco.
llegó el momento en que llamaron a todos los pacientes, nos sentaron en un lugar especial mientras iban llamando uno a uno según el caso de gravedad de la intervención , me acerque a la puerta y después de que la enfermera me hiciese unas preguntas, me dio un lugar junto a la puerta, el primer puesto. Mientras llamaban ocurrió que llamaron a un tal victoriano, mientras escuche Víctor…. me conmoví, mi corazón palpitó un poco más fuerte, mis ojos se saltaron un poco y sentí la misma sensación de la primera experiencia, como si bajara por un ascensor.
En ese momento, tome conciencia de la situación, llame a Nicaragua y dije a mi mamá que estaba a punto de ingresar al quirófano, ella hizo una oración y me dijo todo va a salir bien, yo dije sí, pero no estaba convencido, cuando estaba adentro, me invitaron a sentarme y a tranquilizarme un poco, eran las 8:30 de la mañana, observe a otros pacientes en bata y siendo canalizados, en ese momento dije, bueno llegó la ora, una enfermera y me entrego una bata, después de que me la puse entregué todas mis cosas, estaba en manos de los doctores, sentí como que había sido despojado de mi voluntad, desde ese momento hice exactamente lo que ellos me decían, me sentía como un niño, como una especie de títere que llevan para todos lados, pero estaba concientes, sabía lo que me iba a pasar, por un momento cuando estaba en la puerta del quirófano, me pregunte, ¿será que esto sintió Jesús?.
Cuando entre al quirófano, estaba un Doctor y dos enfermeras, me paso algo extraño, empecé a sonreír, y a platicar a las tres personas, les contaba de mi vida, de lo que hacía, de mis estudios, mi vida religiosa, estaba helado, y como adormecido, no era concientes de lo que estaba haciendo, simplemente me deje llevar y después de que me ataron los brazos y me pusieran las ventosas para rastrear mis signos vitales, mire al techo, mi mente estaba en blanco, solo esperando, no sabía qué hacer, un segundo después, mi vista se estaba nublando y dije adiós, una enfermera se me acercó y me dijo, no adiós no, hasta pronto.
El doctor me dijo que respirara, lo hice una vez y entonces hice una oración, no la recuerdo, no sé qué dije o en que pensé en ese momento, el doctor dijo respira hondo, entonces, cerré los ojos e inhale.

Libertad Condicionada

Descripción Fenomenológica 1º.
Miércoles 18 de a la 12:00 estuve esperando el bus para ir a mi casa que se sitúa en el kilómetro 84 de la capital, por asuntos familiares ya en la parada tuve que elegir una camioneta que me llevará hasta mi destino en el tiempo más corto, porque tenía que estar temprano en mi hogar.  En la espera experimente sentimientos de frustración por no transporte propio para no tener que depender de un bus y elegir libremente a que salir solo calculando cuanto me tardo en llegar.

Así mismo experimente el poco tiempo limitado que tenía para llegar a mi destino, pues salí justo con el tiempo a justo de la universidad el día miércoles solo recibo un curso y en un sentido de responsabilidad no quería salir antes para que no me perjudicara en la asistencia del curso.

La libertad condicional yo mismo la cree, sea por no tener transporte o el sentido de responsabilidad en la universidad así como la misma necesidad de estar puntual en casa para quedar bien.      
Descripción Fenomenológica 2º.
Martes 14 de abril a las 10:30 a la hora de receso un compañero me invito a refaccionar pudiendo elegir entre Berger King, Café Barista u otras casetas que hay en la cafetería, o comida típica que ese día estaban vendiendo. No sabía que elegir pues no sabía con cuánto dinero disponía el compañero, antes de comprar decidimos ver que había en las carretas armables donde vendían comidas típicas que se instalaron cerca de la cafetería, me gusto lo que vendían y comparando los precios era más económico comprar ahí que en la cafetería aunque no sabía de cuánto dinero disponía el compañero era mejor comer algo típico pues además de llenar más, no siempre vende de ese tipo de comida aquí en la universidad.

Cuando tenía que decidir qué comer me condiciono, no saber si el compañero le iba gustar lo que elegiría, o si estaría dispuesto a invitarme, no es lo mismo que ir por cuenta propia a la cafetería sabiendo que es lo que uno seguro va comer como una hamburguesa o un capuchino dependiendo lo que se me antoje ese día. Otra cosa fue la variedad para elegir pues en un día común me condiciona solo lo que venden en la cafetería ese día vendía otras cosas.


En está experiencia la libertad no fue condicionada no por mí, sino por alguien más, en este caso el compañero que aunque no se limitó a decirme que debíamos comer, me advirtió ¿qué quería  comer? Dándome la opción de elegir, y teniendo en cuenta quería compartir conmigo.

domingo, 19 de abril de 2015

experiencia con el miedo

Lugar: callejón del sector A, colonia Mezquital, Villa Nueva, Guatemala.
Decisión: elegí este espacio ya que es uno de los lugares donde la mayoría de gente no puede entrar, ya que los pandilleros les niegan el acceso. Son los lugares donde ellos habitan y donde tienen sus centros de operaciones.
Tener la vivencia.
La experiencia la realicé el lunes 16 de 6:00 pm a 8:00 pm.
Después de muchos cuestionamientos, me decidí realizar esta experiencia, motivado por tratar de descubrir, primero que nada, en carne propia, otro tipo de sensaciones que dentro de la casa, es muy difícil experimentar.
Ese lunes, pase durante la tarde imaginando situaciones que podrían ocurrir en esta experiencia, y no voy a negar que sentí un poco de miedo. Sin embargo me fui calmando y tratando de alejar esos pensamientos.
Cerca de las 5:45pm.me puse el habito religioso y me dirigí a este sector. Salí de la casa, dejando avisado a algunos frailes, y empecé a caminar. Al inicio iba saludando a mucha gente, como es norma, durante varias calles. Al llegar a la entrada del sector, comencé a notar que la cantidad de personas en la calle, disminuyo bruscamente. Me dirigí por unos callejones, y le preste atención a las casas. La mayoría tenia las luces encendidas por dentro, pero no tienen luz afuera. El callejón estaba oscuro. Es allí donde me doy cuenta que dos mareros estaban sentados en la acera que viene enseguida mi paso. Yo les digo: buenas noches y me contestaron: buenas.
Seguí caminando y varios salieron de algunas casas. Yo iba caminando despacio, y llevaba un morral en el hombro. Tuve al inicio miedo, pero era más leve. Cuando vi que las únicas casas abiertas eran las de ellos, me dio compasión poder semi observar las condiciones en que viven.
Eran casas de lámina, bastante descuidadas, y allí pude ver colchonetas y grupos de ellos, unos sentados en la puerta, otros fumando marihuana dentro de las casas.
El miedo iba en aumento, note en sus rostros mucha curiosidad, a algunos ya los había visto antes, a otros no. Uno de ellos me dijo ¿Padre, que anda haciendo por aquí?, yo le respondí: Aquí, visitándolos a ustedes. Percibí que cuando dije eso, traté de solidificar el tono de la voz, sin parecer muy prepotente, pero tampoco denotando el miedo.
Cuando ya llevaba un buen rato caminando, me encontré a una señora, conocida de la parroquia, y me preguntó que andaba haciendo por allí. Yo comencé a interrogarla y me expresó que en ese sector no cualquiera podía entrar. Ellos tienen cercada y controlada la zona, todas las familias pagan extorsión, entre 100 y 1000 quetzales, depende las ocupaciones, y posibilidades económicas de la familia.
Ella me acompañó hasta la casa. Pude percibir cierto nerviosismo, aunque es aquí donde debo distinguir entre lo que percibí en la señora y yo. En ella noté preocupación, miedo, ansiedad.
En mi pude percibir curiosidad, un miedo gradual, cierto desasosiego que me provocó querer regresar.
Experiencia N° 2

Esta experiencia es realizada el día sábado 18 de abril de 2015, de 8: 20 a 9: 00 pm, durante una conversación vía Skype con mi mamá, experiencia sobre la felicidad.

A las 8: 20 pm entro a la sala de la casa donde vivo (el seminario), me siento en el sofá, está encendida la luz; luego enciendo la computadora y me conecto a Internet e ingreso a Skype y realizo la vídeo llamada; primero converso con mi hermano menor y cuando converso con el siento alegría, pero solamente eso, luego cuando empiezo a conversar con mi mamá es diferente.

Lo voy a explicar de la siguiente manera: al iniciar la conversación con mi mamá mi reacción es diferente que cuando conversé con mi hermano; porque cuando la veo a ella y la escucho hablar, siento alegría, pero una gran alegría, que me siento tan bien (satisfecho, es decir, que siento como que estoy ahí con ella), mi corazón empieza a palpitar rápidamente, nuevamente siento un gozo inmenso como cuando escucho y canto el canto nadie te ama como yo, es más cuando realice esta experiencia, no sentía que avanzaba el tiempo y eso pasa siempre ya sea que hable con ella o al recordarla porque siempre está en mi mente y en mi corazón eso me hace sentirme feliz, alegre, animado, a pensar en seguir siempre hacia adelante es decir a pensar positivo.

En el momento que hablaba con ella, mis ojos brillaban con ganas  de llorar y ella me preguntó ¿Qué tienes hijo? te veo con ganas de llorar y le digo si madre, pero no es por nada malo o por tristeza, sino porque me siento feliz de tenerla conmigo, me siento orgulloso de usted y usted me inspira a seguir luchando porque, me demuestra que es una mujer valiente y me enseñar a ser valiente y a apreciar todo lo que me rodea.

Lo curioso es que la imagen de mi madre siempre está grabada en mi mente, su sonrisa, sus consejos su amor su alegría también. Así termino esta experiencia.