Experiencia del
silencio
Lugar: Bodega del
seminario
1.
Decisión
Elegí la bodega porque es el lugar donde hay más tranquilidad, los
ruidos se escuchan menos que en el resto de la casa.
2.
Tener la
vivencia
La experiencia la realicé el lunes 16 de las 10:40 pm – 11:30 pm
3.
Retención
Durante la vivencia no
escribí nada, hasta las 11: 40 pm, cuando llegué a mi habitación.
4.
Epojé
Llegué, encendí la luz, coloqué una silla en el centro, me quité el
sudadero y me senté, estaba listo para la vivencia. En la bodega hay varios muebles antiguos, cajas
de libros, zapatos y arroz. Por mi mente pasaban las imágenes del documental
que había visto unos minutos antes. Sentía el calor de mi cuerpo, la dureza de
la silla en mis caderas y espalda. Por momentos
sentía mi corazón que latía pausadamente. El ambiente estaba tranquilo, en
cuanto pasaba el tiempo mi mente se fue relajando y empecé a escuchar el sonido
del viento que chocaba contra la lámina. Mis oídos se fueron agudizando cada
vez más, escuché la sirena del carro de la policía, el ruido de un avión y el
ronquido de una persona que vive en la habitación contigua.
A las 11:10 pm coloqué un petate para seguir con la experiencia, pero
acostado. Mi cuerpo estaba receptivo a escuchar el sonido del petate. El canto
de los grillos parecía más lento y suave. En ningún momento hubo ausencia total
de sonido, en la medida que vivía la experiencia puede percibir sonidos,
especialmente de un animal (posiblemente) que andaba entre los muebles.
5.
Variación
imaginativa
Durante el ejercicio, por algunos momentos cerré los ojos, me fijaba en
un punto, miraba hacia todos lados. Me imaginé cuando estamos pesando víveres (en
esa misma bodega) y hablamos reímos, gritamos, etc. El lugar es el mismo,
regularmente hay quietud, depende del uso que le demos. Agarré unas hojas de
papel bond, las dejé caer, y aunque producían sonidos, la tranquilidad reinaba
en el ambiente.
6.
Descripción
Después de vivir la experiencia, considero que el silencio es un punto
intermedio entre la ausencia total de sonido (algo difícil de lograr) y el
ruido. Es la apertura a escuchar lo que cotidianamente no perciben nuestros oídos,
esta apertura me permitió estar atento a escuchar lo exterior e interior de mi
cuerpo. El silencio se vive mejor después de un ruido, por ejemplo, cuando
escuché el sonido fuerte del avión, siguió un instante de calma y mis oídos estaban
atentos a lo que seguía.
7.
Revisión
Este texto lo escribí
el lunes 16 de marzo a las 11:40 pm después de vivir la experiencia y lo revisé
el jueves 18 a las 2:20 pm.
Oscar Ramírez EST2028713