miércoles, 25 de mayo de 2016

Análisis de las experiencias fenomenológicas

Haciendo una recapitulación de lo descrito en el primer y segundo ejercicio fenomenológico descriptivo. Tomaré en cuenta algunas pautas que me encaminaran a dar una respuesta a la pregunta ¿Qué es obedecer?

Dado que en la primera descripción hubo dificultad para formular la pregunta, no fue motivo para frenar el planteamiento del fenómeno en sí. Algunos términos que desde el inicio fueron tomando su papel ya sea como inquietud o solución, son pautas para comenzar a definir mi respuesta. Ciertas manifestaciones como: hemos acordado, no sabía qué hacer, una sensación interior, el no cumplimiento, la incomodidad y el no hacer lo correcto, son elementos que se dieron en la vivencia y no dejan de tener su importancia como parte de ello.

En la segunda descripción entran otras manifestaciones y sensaciones como: malestar, diálogo interior, rabia, cuestionamientos, enojo reprimido. Dentro de este marco referencial de acontecimientos de resistencia al momento de obedecer durante la experiencia, también se dieron hechos decisivos.

Todo lo anterior me da a entender que en mi condición de religioso, estoy llamado a obedecer. Sin embargo, este hecho de obedecer está  sujeto a la voluntad personal. El cómo voy afrontando estas vivencias es cuando me doy cuenta que no siempre se obedece por deseo de voluntad. Elegir entre varias posibilidades me llevará a asumir con tranquilidad el compromiso que he hecho al optar libremente por voto de obediencia.

Optar por obedecer puede resultar molesto porque puede suceder que me transporte inconscientemente a otros momentos que como joven no religioso pudiera estar realizando, otras actividades en lugar de estar obedeciendo a un superior.

Dentro de lo que gobernó durante la experiencia de obedecer sobre todo en la segunda descripción, se podría decir que fue malestar y enojo. No significa que lo que sentí, defina, lo que es obedecer.

¿Qué es obedecer?
Yo asumo que  consiste en:
·         Renunciar a la propia voluntad y esto implica asumir con responsabilidad ya sea dialogada o caritativa el estar de frente a una autoridad.
·         Lo que interviene a la hora de obedecer es el problema de jerarquía.
·         Luego que el obedecer pueda convertirse en un acto ligado a la espontaneidad por disciplina o costumbre sin cuestionamientos.
·         El que obedece se apoya en el cargo que el otro tiene sobre sí.
·         Lo que orienta a obedecer no siempre es voluntad sino compromiso.
·         Cuando no se obedece surgen ciertos reflejos de miedo o temor por las consecuencias aunque exista cierta justificación.
·         Si se dejara de obedecer, es posible que no ocurra nada de lo que temo que pueda pasarme.
·         En muchas ocasiones interviene el valor de servicio y libertad.

·         El obedecer libremente, tiene su propio significado ya que no siempre se da el malestar cuando se tiene que obedecer porque entra en juego las convicciones personales. 

Análisis

Análisis de las estructuras de las experiencias fenomenológicas

¿Qué experiencias obtengo cuando ayudo a un indigente?

Hay que considerar que el servicio a los demás, es una virtud que no es tan facial de desarrollar, y las sensaciones que yo sentí cuando lo hice por vez primera no son las mismas que expongo en este análisis. Recuerdo que cuando ayude a una persona indigente por vez primera, sentía un cierto temor, por la poca experiencia de trabajar con ellos, pero a la vez  me sentí realizado, con una cierta felicidad, por sentirme útil. Me sentí identificado con el sentido de ayudar al prójimo, es decir siempre he considerado que ayudar a los más necesitados es más necesario que otras cosas en el ámbito espiritual.
En la primera experiencia: me percaté de que un abuelo necesitaba ayuda para dirigirse al sanitario, las sensaciones que se mostraron en ese momento no fueron muchas, porque considero que la rutina del día y muchos otros factores me hacen realizar las cosas solo por hacerlas. Cuando llevaba al abuelo al baño me sentía incómodo porque al abuelo le costaba caminar, yo esperaba que él caminara rápido, porque quería  ir a realizar otras actividades, yo quería que llegáramos rápido al sanitario y cumplir con la ayuda.  Sin embargo considero que como seres humanos estamos expuestos a caer en una monotonía, y a partir de ello no ver el servicio a los demás, como un beneficio sino como una carga no tan pesada. “Cuando llegamos al sanitario el abuelo me domino con su peso y caímos lentamente al suelo” la misma actitud de llevar rápido al abuelo al baño, hizo que ocurriera este hecho, ahora caigo en la cuenta de que las cosas por más sencillas que sean hay que hacerlas bien.
En la segunda experiencia: “Estando en el comedor me percate que había dos jóvenes realizando sus tareas y uno de ellos me  pidió ayuda” en esta segunda experiencia ocurrieron más sensaciones que en la primera. Hay una diferencia grande en cambiar a un abuelo y ayudar hacer tareas a unos jóvenes. Cuando le empecé ayudar a este joven con sus tareas, me di cuenta la falta de conocimiento o practica que tenía para realizar sus tareas. En ese momento no considere por qué a él le costaba hacer tareas. Sin embargo ahora me doy cuenta que estos jóvenes no habían estudiado por años en una escuela sino que hasta llegar a su adolescencia tuvieron la oportunidad de poderlo hacer. Es decir en ese momento yo no considere todos estos factores, sino que solo critique el hecho de que el muchacho ya estaba grande y no podía hacer un dibujo. Lo mismo ocurrió con el joven de síndrome de Down leve, que hacia las letras muy grandes, cuando le ayude hacerlas pequeñas me daba cuenta que no se dejaba ayudar y me sentí un poco molesto por eso. Ahora considero que ese joven nunca había realizado planas y que estaba aprendiendo, como seres humanos uno asocia su pasado con el de otras personas y piensa que todos tuvieron las mismas oportunidades. Bueno eso creí en ese momento que estaba con ellos.



Conclusiones:
Tanto en la primera experiencia como en la segunda: me doy cuenta que la rutina es un factor fundamental, que hace que uno realice las cosas, sin darse cuenta de lo que uno puede experimentar o sentir en ese momento. Las experiencias que sentí, cuando ayudé a una indigente por vez primera, no son las mismas que ahora, pero considero que el sentido sigue siendo el mismo, y es por eso que aún lo realizo.
Los estados de ánimo, la buena voluntad y el encontrarle sentido al servicio, son factores que hacen de la actividad de ayudar, una buena experiencia de vida. Es muy diferente ayudar a una persona de la tercera edad, en la cual se requiere más paciencia, mayor cuidado y un poco mas de trabajo, a diferencia de ayudar a niños y jóvenes que el trabajo puede ser más dinámico o sencillo. Sin embargo las experiencias que obtuve, en poner atención  que siento cuando ayudo a un indigente, me sirvieron para darme cuenta, que calidad de servicio estoy realizando, y de como el volver a recordar el sentido del porque yo lo realizo me da la alegría de no caer en una monotonía, en el servicio que realizo.







Análisis de experiencias fenomenológicas


¿Qué es la privacidad?

Después de haber realizado dos de mis experiencias que propuse al principio del curso  y describir cada una de ellas, puedo exponer el siguiente análisis de mi tema ¿Qué es la privacidad?

Primero, puedo decir que la privacidad no se reduce solamente al espacio personal o intersubjetivo, sino también al espacio físico, como se puede observar en las descripciones realizadas.

En la primera, ciertamente estoy completamente solo, en mi habitación, y comienzan a surgir, pensamientos, ideas, sentimientos y algunas preocupaciones, creo que es en el estar solo cuando comienzan a surgir planteamientos y situaciones de la vida misma que preocupan para hacer replanteamientos de la vida misma.

En la segunda experiencia, que es en un lugar público, me di cuenta que cada quien respeta el espacio privado del otro, por ejemplo, nadie llega a sentarse en tu misma mesa, respetan tu privacidad. Uno de los comentarios que me hacían era si ¿con todo y que estabas rodeado de gente, sentías la privacidad? Siento que sí, porque nadie estaba pendiente de mí, según pude percibir, e hice lo que yo quería hacer, de manera que me sentí cómodo y tranquilo la mayor parte del tiempo.

En conclusión general, puedo decir que la privacidad es ese espacio que me lleva a la reflexión interior, que me hace sentir bien y otras veces me hace sentir intranquilo. Y que la privacidad no se da solo dentro de cuatro paredes, sino también en lo cotidiano, con las otras personas.

Me pude dar cuenta que la mayor parte del tiempo tuve que estar haciendo algo; leyendo, descansando e incluso pensando, pero en ningún momento estuve sin hacer “nada”. Las dos descripciones presentan privacidades totalmente diferentes, ya que en la primera no podría hacer lo mismo que en la segunda, por los contextos, por lo tanto, el hombre dentro de sus facultades óptimas es capaz de adaptarse al lugar y al contexto en el que se encuentre, respetando el espacio privado del otro.


Análisis de las dos experiencia fenomenológicas con respecto al miedo.
Luego de haber realizado las experiencias y posteriormente las descripciones acerca de ¿Qué es el miedo en la oscuridad?

En mi primera experiencia hacía notar uno de los aspectos de vivencia como por ejemplo: el sonido del viento, de las aves y los latidos del corazón. Todo lo que ocurría en mi cuerpo al igual que los escalofríos constantes al encontrarme con ese momento. Y que a pesar que no fue agenda o pensada como ya hacía notar Amílcar, logre vivenciar el momento de miedo.

En esta segunda descripción tome a bien los diferentes comentarios de la anterior y es por eso que se encuentran incluidas más vivencias del miedo y así también lo que pasa en el cuerpo. A lo cual las describí conforme se me iban presentando.

En conclusión luego de haber vivenciado y descrito las experiencias del miedo a esas horas de la noche enfatizo estos puntos:
   El miedo es algo natural. No solo mi miedo o su miedo sino el miedo.
·         Se pierde en algunos momentos la capacidad de razonar.
·         Una experiencia como muchas vivencias algunas menores y otras mayores.
·         Se siente momentos como: de ni pensar, ni de actuar quedarse quieto.
·         Angustia y susto forman parte del miedo
·         El miedo puede ser considerado como una defensa.
·         Pánico cuando se escuchaban los sonidos.
·         Miedo a que le pueda pasar algo malo.

·         Ingenuidad al momento de creer que por el movimiento (los arboles por el viento) se piense que hay alguien.

martes, 24 de mayo de 2016

Análisis de la experiencia de la fe

Experiencia # 1

      En mi primera descripción que trata sobre la oración personal, frecuentando de responder a la pregunta ¿qué es la fe?, he examinado que un punto de referencia sobre  esta, que en lo personal experimento y vivo de manera particular  por medio de la oración, me lleva a fundamentar y comprobar  que como religioso siento con deleite en cuanto a la vivencia de esta misma, es decir que la fe es algo que se puede vivir y compartir de manera comunitaria en cuanto a las prácticas religiosas y solo en cuanto a las practica vivenciales es una muestra de fe y aumento de la misma.

      De acuerdo a esto, para no salir del tema de la fe según mi experiencia y análisis, opino que la fe es en todo caso una esencia  que es y se hace en sí misma como efecto de cada práctica que el religioso  realiza, en este caso mi persona. Cuando hice mi oración personal es un acto de fe (creer en algo) y de acuerdo a este acto la fe se mantiene e incluso se amplifica. Hay muchas maneras de prácticas fervientes y por lo general implica actitud y un cierto comportamiento como también persistente.

      En lo personal puedo decir que la  fe se vuelve muy vital en mi ser, me hace ser constante para la práctica religiosa en todos sus contenidos particulares, esto de manera personal, como expresaba anteriormente  que la fe lleva a una creencia y de ese momento se vuelve práctica y vivencia constante ya sea de manera particular como comunitaria (organización, institución  etc...)


 Experiencia # 2

     En la segunda experiencia trata sobre las crisis de fe que se puede tener como creyente. La crisis es una resequedad o momento oscuro en donde el religioso padece, como desierto que al mismo tiempo se cuestiona en sí mismo, tratando de buscar respuesta a sus preguntas. En lo personal como religioso me ha pasado más de una vez, pero que cada momento difícil o de aridez trae alegría y una inmensa felicidad, una fuerza que brote desde lo más profundo de mi persona.

     Pude experimentar que por medio de las debilidades puedo aprender mucho y de estas obtengo fuerzas para continuar con mayor empeño y alegría como religioso. Momento de poder introducirme a mí mismo de manera de evaluación anímica con respecto a la fe. Como también surge un momento de desesperación, un movimiento interior de tristeza, soledad e interrogantes de forma existencial.




Luego de haber realizado las experiencias y descripción fenomenológica sobre ¿Qué es dolor?  Expongo lo siguiente:

Ø  Es una experiencia con múltiple causas.
Ø  Es una sensación que se manifiesta de forma desagradable.
Ø  En la mayoría de los casos existe una repercusión del dolor existencial, generándose a nivel físico.
Ø  Cuando al sujeto se le arrebata algo que posee, se generan diferentes niveles del dolor. De acuerdo a lo que fue quitado.
Ø   El dolor se intensifica  en la medida que se daña el valor de ente. Pues un objeto no causa tanto dolor, como una persona.

Ø  El dolor es muy existencial. 

Análisis de las experiencias de la música




La música
Sus manifestaciones (en sus diferentes modos de conciencia) ante algunos géneros musicales

Analizando las distintas experiencias de la música, y como ellas influenciaron en ciertas actividades, me atrevería a decir que la música se presenta como un vehículo, en el cual me convertí en un pasajeros que se deja guiar hasta cierto punto de la música; llego a entender desde mi criterio que somos nosotros los que la determinamos como tal (vehículo), los ejemplos de las vivencias obtenidas son las que me dan esa intuición.
Por ejemplo en la primera experiencia durante la clase, me dejo transportar por la música que estaba sonando en ese momento; haciendo un análisis yo convertí a la música en ese vehículo para salir en ese momento de una fracción monótona de la clase.
Por otra parte en la segunda experiencia del escuchar una canción sobre el sacrificio de una madre, hace que este vehículo tome otra característica y se torne en una reminiscencia, trasladándome temporalmente a los momentos dentro de mi memoria sobre los sacrificios que hizo mi madre.
No obstante la música misma aparte de ser un vehículo,  considero que se convierte en un moldeador de los estados de ánimo; caigo en esta pensamiento por las últimas experiencias con los sonidos de la música en diferentes condiciones de la vida, durante un ejercicio o deporte, en este punto hay una influencia para que la persona pase de un estado de animo a otro; cuando uno tiene una actitud de pereza y hay que realizar ciertas actividades como la limpieza de una casa, que fue el caso que presente, la música influyo para que modificara ese estado de ánimo y lograra realizar el cometido.

Dicho lo anterior puedo decir desde mi experiencia que la música se manifiesta como un medio de transporte o vehículo conductor para captar la atención ante necesidades no básicas de la persona, otra seria como una forma de hacer reminiscencia; estas dos están ligadas por ser   medios de transporte aunque sutilmente distintas, la primera puede ser  para recordar cosas ambiguamente o fantasías, la segunda para recordar algo más concreto,  por último decir que la música es un moldeador de estados de ánimo, algo que no solo yo experimento si no que una buena parte de personas lo ha hecho, y es cuando queremos relajarnos, salir de un aburrimiento o liberar alguna tención, en el mayor de los casos recurrimos a la música para solventar esa necesidad que a pesar de no ser algo vital sirve para estimularnos sensorialmente por medio del oído.